Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna Asà se hizo; las diversas piezas se reunieron sin dificultad por medio de pasadores y tuercas. En un momento se halló el disco descansando en sus topes de acero, como una mesa en sus pies. La colocación del disco tenÃa un inconveniente, que era el quedar cubierto el disco inferior, con lo cual los viajeros se veÃan en la imposibilidad de observar la Luna por aquella obertura, cuando fueran precipitados perpendicularmente hacia ella. Pero tenÃan que resignarse; además, por las aberturas laterales también se podÃan examinar en gran parte las vastas regiones lunares como se ve en la Tierra desde la barquilla de un globo aerostático.
La disposición del disco exigió una hora de trabajo; asà que eran más de las doce del dÃa cuando se terminaron los preparativos. Barbicane hizo nuevas observaciones sobre la inclinación del proyectil pero con gran disgusto suyo, éste no se habÃa vuelto lo suficiente para una caÃda y más bien parecÃa seguir una curva paralela al disco lunar. El astro de la noche brillaba espléndidamente en el espacio mientras del lado opuesto el astro del dÃa lo incendiaba con sus fuegos.
No dejaba de ser alarmante la situación.
—¿Llegaremos? —preguntó Nicholl.
—Hagamos como si hubiéramos de llegar —respondió Barbicane.