Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna Los tres amigos, no teniendo otra cosa que hacer, continuaron sus observaciones. Pero aún no podÃan determinar las disposiciones topográficas satélite. Todas las desigualdades se nivelaban bajo la protección de los rayos solares.
Asà estuvieron observando por los cristales laterales hasta las ocho de la noche. La Luna habÃa aumentado de tal manera, que cubrÃa la mitad del firmamento. El Sol por un lado y el astro de la noche por otro, inundaban de luz el proyectil.
En aquel momento Barbicane creyó poder apreciar en setecientas leguas solamente la distancia que los separaba de su objeto. La velocidad del proyectil parecÃa ser de unos doscientos metros por segundo, o sea poco más o menos ciento setenta leguas por hora. El fondo del proyectil se inclinaba hacia la Luna obedeciendo a la fuerza centrÃpeta; pero la fuerza centrÃfuga dominaba siempre, siendo por tanto probable que la trayectoria rectilÃnea se trocara en una curva cualquiera, cuya naturaleza no era posible determinar, desde luego.
Barbicane continuaba buscando la solución de su irresoluble problema: las horas pasaban sin resultado, el proyectil se acercaba visiblemente a la Luna; pero era también visible que no llegarÃa a ella. En cuanto a la distancia más corta a que llegarÃa, debÃa ser la resultante de las dos fuerzas atractiva y repulsiva que solicitaban el móvil..