Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna Era una montaña anular de cuatro mil quinientos metros de altura, y formaba uno de los circos más abundantes del satélite. A propósito de esto, Barbicane refirió a sus amigos la singular opinión de Képler sobre la formación de dichos circos. Según el célebre matemático, aquellas cavidades crateriformes debieron de ser abiertas por la mano del hombre.
—¿Y con qué objeto? —preguntó Nicholl.
—¡Con uno muy natural! —respondió Barbicane—. Los selenitas abrirÃan esos grandes agujeros con el objeto de refugiarse en ellos y guarecerse de los rayos solares, que les hieren durante quince dÃas consecutivos.
—¡No son tontos los selenitas! —dijo Miguel.
—¡Vaya una idea! —respondió Nicholl—. Pero es probable que Képler no conociera las verdaderas dimensiones de esos circos; porque el abrirlos habrÃa sido una obra de gigantes, impracticable para los selenitas.
—¿Por qué, si la gravedad en la superficie de la Luna es seis veces menos que en la Tierra? —dijo Miguel.
—¿Pero y sà los selenitas son seis veces más pequeños? —replicó Nicholl.