Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —Es posible —notó Barbicane—, pero no absolutamente necesario. El volcán puede suministrarse el oxÃgeno por la descomposición de ciertas materias y lanzar asà sus llamas en el vacÃo. Hasta me parece que esta deflagración tiene la intensidad y el resplandor de los objetos cuya combustión se produce el oxÃgeno puro. No nos apresuremos, pues, afirmando la existencia de una atmósfera lunar.
La montaña en ignición debÃa estar situada aproximadamente hacia el grado cuarenta y cinco de latitud Sur de la parte invisible del disco. Pero, con gran disgusto de Barbicane, la curva que describÃa el proyectil le arrastraba lejos del punto señalado por la erupción, no siendo posible por lo tanto determinar su naturaleza. Media hora después de haberlo visto, desaparecÃa este punto luminoso detrás del sombrÃo horizonte. Sin embargo, la comprobación del fenómeno era un hecho de suma importancia en los estudios selenográficos. Probaba que no habÃa desaparecido aún todo el calor de las entrañas de ese globo, y allà donde existe el calor, ¿quién podrÃa afirmar que no habÃan sentido hasta entonces los reinos vegetal y animal las influencias destructoras? La existencia de aquel volcán en erupción indiscutiblemente comprobada por los sabios de la Tierra, hubiera originado sin duda muchas teorÃas favorables ala grave cuestión de la habitabilidad de la Luna.