Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna La distancia que separaba a los viajeros de las cimas anulares de Tycho no era tan grande que no pudieran aquéllos apreciar los principales detalles. Sobre el terraplén que constituía el circuito de Tycho, se apoyaban las montañas formando taludes interiores y exteriores a manera dé gigantescos terrados y parecían elevarse 300 o 400 pies más al este que al oeste. Ningún sistema de fortificaciones terrestres podía compararse a aquella fortaleza. Una ciudad edificada en el fondo de aquella cavidad circular hubiera sido absolutamente inaccesible.
—Pero la Naturaleza no había dejado llano y vacío el fondo de aquel cráter que, por el contrario, poseía su orografía especial y un sistema montañoso que hacía de él una especie de mundo aparte. Los viajeros distinguieron perfectamente conos, colinas centrales, movimientos notables de terreno dispuestos naturalmente para recibir las obras maestras de la arquitectura selenita. Allí se dibujaba el sitio ocupado por un templo, aquí el de un foro, en algún lugar los cimientos de un palacio, en otro la explanada de una ciudadela. ¡Y todo ello se hallaba dominado por una montaña central de 1,500 pies, vasto circuito en que la antigua Roma hubiera cabido entera diez veces!