Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —Sin embargo —objetó Nicholl—, muchos fenómenos inherentes a los movimientos de nuestros satélites deberán dificultar la expansión de los reinos vegetal y animal; por ejemplo, esos dÃas y esas noches de trescientas cincuenta y cuatro horas.
—En los polos terrestres —dijo Miguel— duran seis meses.
—Argumento de poco valor, puesto que los polos no están habitados.
—Amigos mÃos —añadió Barbicane—, tenemos que, si en el estado actual de la Luna, esas noches y esos dÃas tan largos crean diferencias de temperatura insoportables para el organismo, no sucedÃa asà en aquella época de los tiempos históricos. La atmósfera envolvÃa al disco en una capa fluida, los vapores tomaban en, ella la forma de nubes, y esta pantalla natural templaba el ardor de los rayos solares y contenÃa la irradiación nocturna. La luz, como el calor, podÃan fundirse en el aire. Y de aquà provenÃa un equilibrio entre estas influencias que no existe hoy, por haber desaparecido esa atmósfera casi del todo. Además, voy a sorprenderos…
—Sorpréndenos —dijo Miguel Ardán.
—Me inclino a creer que en la época en que la Luna se hallaba habitada, las noches y los dÃas no duraban trescientas cincuenta y cuatro horas.
—¿Y por qué?