Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna Barbicane estudiaba las consecuencias de aquellas diferentes situaciones y trataba de averiguar el partido que podrÃa sacar de cada una de ellas, cuando fue interrumpido en sus meditaciones por un grito de Miguel Ardán.
—¡Vive Dios! —exclamó Miguel—. Hay que confesar que somos tontos de capirote.
—No digo que no —respondió Barbicane— Pero, ¿por qué?
—Porque tenemos un medio bien sencillo de retardar esa velocidad que nos aleja de la Luna y no lo empleamos.
—¿Qué medio es ése?
—Utilizar la fuerza de retroceso de nuestros cohetes.
—Verdad es que no hemos aprovechado esa fuerza —respondió Barbicane—, pero la aprovecharemos.
—¿Cuándo? —preguntó Miguel.
—Cuando llegue el momento oportuno. Notad, amigos, que en la posición actual del proyectil, posición oblicua todavÃa respecto del disco lunar, nuestros cohetes, modificando su dirección podrÃan apartarlo en vez de aproximarlo. a la Luna. Ahora bien, ¿quieren llegar a la Luna?
—¡Qué duda cabe! —replicó Miguel.