Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna Tan excelentes hombres partieron al instante, y el ferrocarril que debía muy pronto atravesar toda la América Central los condujo a San Luis, donde los esperaban sillas de posta.
Casi al mismo tiempo que el secretario de Marina, el vicepresidente del “Gun-Club” y el subdirector del observatorio recibían el despacho de San Francisco; el respetable J. T. Maston sufría la emoción más violenta de toda su vida, emoción que se le había producido desde el estallido de su célebre cañón, y que de nuevo estuvo a punto de costarle la existencia.
Se recordará que el secretario del “Gun-Club” había partido pocos instantes después del proyectil, y casi tan de prisa como él, hacia su puesto de Long's Peark, en las Montañas Rocosas. Le acompañaba el sabio Belfast, director del observatorio de Cambridge; apenas llegaron al observatorio, ambos se instalaron en sus puntos y no se separaron un momento de la boca de su enorme telescopio.
Sabemos también que el gigantesco instrumento se había armado con las mismas condiciones de los reflectores front view por los ingleses.