Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna Un francés, un parisiense caprichoso, artista de talento y audacia, manifestó el deseo resuelto de encerrarse en el proyectil a fin de llegar a la Luna y practicar un reconocimiento del satélite de la Tierra. Ese intrépido aventurero se llamaba Miguel Ardán; llegó a América, fue recibido con entusiasmo, celebró reuniones públicas, se vio aclamado triunfalmente, consiguió reconciliar al presidente Barbicane y al capitán Nicholl, que eran enemigos mortales y, en prueba de reconciliación, los decidió a embarcarse juntos en el proyectil.
Entonces se modificó la forma del proyectil, que en vez de ser esférico, fue cilindricocónico. Se colocaron en aquella especie de vagón aéreo muelles de gran resistencia y tabiques móviles que amortiguasen el golpe de la salida. Sé les proveyó de víveres para un año, de agua para unos cuantos meses y de gas para algunos días. Un aparato automático elaboraba y producía el aire necesario para la respiración de los tres viajeros. Al mismo tiempo, el “Gun-Club” mandaba construir por su cuenta, en una de las más altas cumbres de las Montañas Rocosas, un telescopio gigantesco, por medio del cual se podría observar la marcha del proyectil a través del espacio.
