Cecilia Valdes
Cecilia Valdes Al entrar el primero de los personajes arriba nombrados, le puso familiarmente la mano en el hombro a Leonardo, le llamó por este nombre, y le trató de tú por tú. HabÃan sido condiscÃpulos de FilosofÃa en el Colegio de San Carlos desde 1827 a 1828, en cuya última fecha O'Reilly se habÃa separado para ir a España y proseguir sus estudios hasta recibirse de abogado, como se recibió, tornando a los patrios lares sólo unos pocos meses antes del dÃa de que aquà hablamos, con el empleo de Alcalde Mayor. Después de dos años de ausencia, aquélla era la primera vez que se veÃan, no habiendo tenido Leonardo ocasión ni humor de ir a saludarlo, quizás porque, si bien antiguos condiscÃpulos, no habÃa dejado él de ser miembro de una familia la más orgullosa de La Habana, de la primera grandeza de España. Por otra parte, partió soltero y volvió casado con una madrileña, motivo de más para que sus gustos y aficiones ahora fuesen muy distintos de lo que fueron cuando juntos concurrÃan a oÃr las elocuentes lecciones del amable filósofo Francisco Javier de la Cruz.