Cecilia Valdes
Cecilia Valdes Y al compás se agitaban mil bellezas
Que ropajes fantásticos vestían,
Y a mí cual las visiones se ofrecían
De un poeta oriental.
R. PALMA
Aquella noche[91] el teatro de la elegancia habanera sentó sus reales en la Sociedad Filarmónica. Brillaron allí con todo su esplendor el gusto y la finura de las señoras, lo mismo que el porte decente de los caballeros. Además de los socios y convidados de costumbre, asistieron los señores cónsules de las naciones extranjeras, los oficiales de la guarnición y de la real Marina, los ayudantes del Capitán General y algunos otros personajes notables por su carácter y circunstancias, como fueron el hijo del célebre Mariscal Ney, que estaba viajando, y el cónsul de Holanda en Nueva York.
