Cecilia Valdes
Cecilia Valdes Perdí el desamor
Con las libertades;
Quísele bien luego,
Bien le quise, madre.
Empecé a quererle,
Empezó a olvidarme:
Rabia le dé, madre.
Rabia que le mate.
L. DE GÓNGORA
Cursaban las horas, los días y las semanas y no llegaban a la ciudad letras ni noticias de Isabel Ilincheta, desde su partida para Alquízar. Cierto que eran entonces difíciles y raras las comunicaciones de la capital, aún con los pueblos de su misma jurisdicción. Pero no escaseaban los correos privados, trajinantes o buhoneros, que se prestaban a llevar y traer cartas y líos sin cargar porte. Y de éstos acostumbraba a valerse Isabel para mantener correspondencia con sus primas las Gámez y con Leonardo.