Cecilia Valdes
Cecilia Valdes 15. ¿En dónde, pues, está ahora mi esperanza?
16. A lo más profundo del sepulcro descenderán mis cosas, ¿crees tú que siquiera allà tendré yo reposo?
Job, XVII
Declinaba a toda prisa la tarde. Allá, por el rincón más apartado del batey, aún se oÃa el rudo tambor con que los negros se acompañaban el melancólico canto y el baile salvaje de su paÃs natal.
Acá, por la casa de ingenio, habÃa gran agitación y ruido. Las torres o chimeneas de los hornos para hacer vapor y calentar las pailas del tren Jamaiquino[168], lanzaban al aire columnas de humo negruzco y espeso.
El bozal del maquinista, recién llegado del granÃtico Maine, en los Estados Unidos de Norte América, con la alcuza de cuello largo y corvo en la mano, iba del trapiche para la máquina y de ésta para aquél, dando aceite a las juntas y ejes, a fin de moderar la fricción, causa fatal de las pérdidas de fuerza.