Cecilia Valdes
Cecilia Valdes ¿Qué soñar con el que adora,
y qué sufrir cuando tarda,
y qué temer cuando llega,
y qué llorar si se marcha?
J. VELARDE
En una mañana del benigno enero diole a Cecilia un vuelco el corazón, y dijo entre sí:
—¡Eh! Viene él hoy. Y desde ese momento no pudo pensar en otra cosa, ni hacer nada de provecho.
Veces infinitas se asomó al postigo de la ventana, creyendo la cuitada que así apresuraría la venida del objeto de sus ansias; y otras tantas se dejó caer, desfallecida de alma y cuerpo, en el columpio arrimado a la testera opuesta.
