📕 La peineta calada (Villaverde, p. 28) - PlanetaLibro.net

La peineta calada

La peineta calada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

IV

Si la llegada repentina de aquellas dos mujeres causó gran sorpresa en el ánimo de Dolores y de su madre, no menos fue la que les causaron su brusca despedida, las palabras ambiguas que en la conversación se les escaparon, las reticencias de la vieja, la ironía de la muchacha y su prisa por marcharse.

Por eso, el cruzarse de brazos doña Margarita y su hija, y el mirarse a la cara mutuamente y en silencio, luego que ellas salieron, según dijimos al final del antecedente capítulo, no fue más que un preludio de las dudas, que bien pronto les ocurrieron a entrambas de tropel. ¿Quiénes eran la mulata y su hija? ¿Quién el caballero que las acompañaba y las abandonó en la esquina? ¿Por qué la joven en cuanto volvió de su entero acuerdo manifestó tantos y tales deseos de irse? ¿Qué significaba aquella sonrisa maligna que corría por sus labios cuando se ofreció, aunque de paso, defender al calumniado compañero? ¿Qué especie de relaciones mediaban entre éste y ella para que le regalase una peineta que tanto había celebrado la vieja? En fin, ¿por qué esta última usó una reticencia maliciosa, a tiempo precisamente que iba a revelar el nombre de ese caballero desconocido; nombre que no podía habérsele olvidado, toda la vez que las acompañaba y le había regalado una peineta costosa a su hija? Apostamos cualquier cosa a que ya también participa el benévolo lector de las mismas dudas que Dolores y su madre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker