La peineta calada
La peineta calada Componíase de una salita cuadrada con una ventana angosta a la izquierda de la puerta, la cual tenía delante un escalón de piedra: al frente se veía una escalera de madera que servía de comunicación con una especie de zaquizamí, cuyo techo era gacho, que solamente en el centro podía revolverse de pie una persona de mediana estatura y sin otro respiro que una como claraboya o ventanita mirando a la calle. Abajo había muy pocos muebles: un tinajero cojo, varios taburetes de madera, un fogón portátil, cuyos trébedes eran tres pedazos de arco de pipa, y un biombo puesto de manera que lo ocultara a los que pasaban por la calle; además una batea colocada a guisa de tapa sobre un barril, que fue de harina, y en la pared, a la derecha, poco elevada, una estampa de media vara en cuadro, representativa del ángel san Rafael y el joven Tobías, éste con un pez en la mano, aquel gallardo mancebo con el bordón del peregrino y conduciéndole a casa de Gabelo, a cobrar los diez talentos que le debía a su padre, ciego y pobre, según más largamente se refiere en la Escritura. El marco dentro del cual se hallaba la estampa, veíase adornado de variedad infinita de lazos de cinta y "milagros", es decir, de manecitas, piernecitas, ojitos y cabecitas de plata.