Los doce trabajos de Hércules
Los doce trabajos de Hércules En tal caso como éste conviene y paresce bien al valiente y magnífico cavallero consejar a su príncipe que use de franqueza y no maltrate sus súbditos y vasallos y servidores que deve tener en cuenta de fijos, nin los ciegue por pechos desaguisados siquiera no ministrando lo que han necesario. No debe dubdar el coraçón cavalleril con la humildad que deve [todavía][14] reprehender al rey o a otro señor a quien sirva en tan razonable cosa con aquellas palabras reverenciales que se conservan a grado del señorío. E por esto, por zelo de virtud y de bien común siquiera conservación de buenas costumbres, menbrándose de Hércules que no dubdó de reprehender al rey Fineo a él estraño y apartado a quien no era tanto tenudo. Conozca el cavallero que lisonja y complazimiento de vicios, disimulación de aquellos y temor de bien consejar es cosa muy contraria al su estado. Aun de otra guisa puede aqueste exemplo aprovechar quien se disponga si menester será en el oficio de las armas por defendimiento de la fee catholica, de su príncipe, de su tierra, de su ley y de la cosa pública y aun de la justicia particular y manifiesta. No dubde poner su persona en peligro fasta la muerte inclusivamente contrariando a los reprendadores o robadores que así como las arpías ensuzian y desordenan la mesa del estado común y lançan las tales a parte en yslas no abitables, es a saber, acabadamente tire y quite tal enbargo y amate la recordación de los tales fechos malos. Ca los cavalleros son braços del cuerpo místico y cevil de todas siquier ordenador a defendimiento, guarda o reposo de los otros miembros. Considere el cavallero que pueblos mayores de sí debe reprehender de vicios. Él debe de ser del todo apartado de aquellos y si a los enemigos vesibles ha de contradezir no le conviene a los invesibles sojuzgarle. E pues quiere gozar de la honrra y previlegio de cavallero sepa llevar las cargas a que es obligado. Sea exemplo, así como Hércules, en su estado persevere en crescimiento de bien en mejor segund se requiere a la virtuosa y cavalleril vida. E así faziendo los sucessores avrán desto fazaña y serán movidos a loor y seguirlos, sabiendo de sus virtudes y vitorias. Si bien quieres catar las costumbres pertenescientes al estado de cavallero todas las podrías fallar con semejanças y con respondencias. E los misterios de aqueste trabajo ygualmente fazen y se convienen a estado virtuoso, que deve toda cobdicia arredrar de sí y mortificar en los otros por sancta dotri- /fol. VIII v/ -na, predicación y verdadero exemplo. Esto podrés y mejor de mí creo sabés artificiosamente explicar por la introducción dada ruda y sumariamente en este capítulo.