Eneida
Eneida de quien toma su origen nuestra raza. Ea, levántate, cuéntale a tu anciano padre
170 estas nuevas ciertas; que vaya a Córito y a las tierras ausonias.
Júpiter te ha negado las campiñas dicteas». Quedo atónito ante la aparición
y la voz de los dioses. No era un sueño.
Creía conocer claramente sus facciones,
sus cabellos orlados de las sagradas vendas, sus semblantes vivientes.
175 Me corría un helado sudor por todo el cuerpo.
Salto del lecho. Elevo voz y manos a la par
hacia el cielo y en el hogar ofrezco dones puros.
Cumplido el rito, cuento jubiloso a Anquises lo ocurrido.
Se lo revelo todo puntualmente. Él reconoce nuestro doble origen,
180 nuestros dos ascendientes y que ha errado de nuevo
en lo tocante a nuestra antigua cuna.
Entonces me recuerda: «¡Hijo mío, probado duramente por los hados de Ilión,
fue Casandra, ella sola, quien me vaticinaba este destino! Ahora tengo presente