Eneida
Eneida y ha organizado la parada ecuestre;
que guíe las escuadras en honor de su abuelo
550 y que desfile armado a nuestra vista». Y en persona manda al pueblo
que ha invadido el ancho ruedo, que se retire y deje libre el llano.
Avanzan los muchachos al paso y desfilan radiantes
en parejas sofrenando los potros
555 ante los ojos de sus padres. Y todo el mocerío de Sicilia y de Troya
rompe maravillado en un murmullo. Lucen como es costumbre sus cabellos
coronados de guirnaldas podadas;
portan dos jabalinas de cerezo con remate de hierro;
algunos un bruñido carcaj colgado al hombro. Y rodea su cuello
y desciende por lo alto de su pecho una cadena de oro vuelta en torces.
560 Son tres los escuadrones de jinetes y tres los capitanes que campean[136].
A cada uno le siguen dos secciones de a seis. Brillan los escuadrones
al mando de igual número de jefes.
Uno avanza triunfal bajo la guía del pequeño Príamo,