Eneida
Eneida a que destina el hado a vivir otra vez en nuevos cuerpos.
A orillas del Leteo están bebiendo el agua que libra de cuidados
715 e infunde pleno olvido del pasado. Por cierto que hace tiempo
estaba deseando hablarte de ellos, mostrarlos a tu vista
y recontar la serie completa de los míos
para que todavía te alegres más conmigo
de haber llegado a Italia». «Pero, ¿es posible, padre, creer que hay almas
que remonten el vuelo desde ahí hasta la altura de la tierra
720 y vuelvan otra vez a la torpe envoltura de los cuerpos?
¿A qué ese loco afán de los desventurados por volver a la luz?»
«Te lo voy a aclarar, no te tendré suspenso, hijo» —replica Anquises—.
Y le revela todos los secretos por su orden.
725 «Ante todo sustenta cielo y tierra y los líquidos llanos
y el luminoso globo de la luna y los titánicos astros
un espíritu interno y un alma que penetra cada parte