Eneida
Eneida Mientras esto acaece a gran distancia, Juno la de Saturno
desde el cielo manda a Iris al encuentro del ardoroso Turno.
Estaba entonces éste casualmente sentado en un valle sagrado
en el claro de bosque dedicado a Pilumno, su ascendiente.
5 Y la hija de Taumante[294] con sus labios de rosa le habló así:
«Turno, lo que ninguno de los dioses llegaría a atreverse a brindar a tu deseo,
mira, el giro del tiempo te lo pone en las manos sin pedírselo.
Eneas ha dejado su recinto, sus hombres y su flota,
y ha ido en busca de Evandro a donde mora,
a su reino del monte Palatino. Y no se ha contentado con esto.
10 Ha llegado a las últimas ciudades de Córito[295] y está armando unas bandas
de campesinos lidios que ha enrolado en sus filas. ¿Por qué dudas?
Es la ocasión. Pide ya tus corceles y tu carro de guerra.
