Eneida
Eneida de vengar la caída de mi patria y tomarme el castigo de su crimen.
«¿Y ésta sin daño alguno volverá, por supuesto, a ver su Esparta
y su natal Micenas y en calidad de reina tomará con el logro de su triunfo
y verá a su marido y su casa, a sus padres y a sus hijos,
580 rodeada a su vuelta de un nutrido cortejo de troyanas y servidores frigios?
¿Y para eso ha muerto a hierro Príamo y ha ardido Troya en llamas
y ha rebosado en sangre tantas veces la ribera dardania?
No será. Que si no da renombre glorioso castigar a una mujer
ni la hazaña depara honor alguno, me alabarán al menos por haber exterminado
585 a un ser abominable y aplicado el castigo merecido. Y sentiré el placer
de haber saciado el fuego de venganza y haber apaciguado
las cenizas de seres queridos para mí».
Borboteaba yo tales palabras y me dejaba llevar ya de la furia de mi mente
