La Eneida [vers. verso]
La Eneida [vers. verso] «¿A tanto ha llegado el orgullo de la raza vuestra?
¿Ya revolvéis el cielo y la tierra sin mi numen, vientos,
y os atrevéis a levantar moles tan grandes?
135Os voy a... Pero, antes conviene volver a componer las olas agitadas.
Más adelante pagaréis con pena bien distinta vuestro atrevimiento.
Marchaos ya de aquí y decid esto a vuestro rey:
el gobierno del mar y el cruel tridente no a él,
sino a mí, los confió la suerte. Se ocupa él de las rocas enormes,
140Euro, vuestras moradas; que se jacte en aquella residencia
Éolo y reine en la cerrada cárcel de los vientos.»
Así habla, y antes de decirlo aplaca el mar hinchado
y dispersa el montón de nubes y vuelve a traer el sol.
Cimótoe y Tritón intentan a la vez sacar las naves
145del filoso escollo; las alza él con su propio tridente
y abre las vastas Sirtes y serena el mar