La Eneida [vers. verso]
La Eneida [vers. verso] Luego, cansados de fatigas, sacan el alimento de Ceres
que el agua empapó y las armas cereales y se aprestan
a tostar en las llamas la comida rescatada y a entregarla al molino.
180Trepa mientras Eneas al acantilado y revisa a lo lejos
cuanto se ve del mar, por si divisar puede a alguno
arrastrado por el viento, y las birremes frigias, a Anteo
o a Capis o las armas de Caíco en lo alto de sus popas.
Ninguna nave a la vista, observa sin embargo a tres ciervos
185vagando por la playa; sigue por detrás entera
la manada y pace larga formación por los valles.
Se detiene entonces y empuña al punto el arco y las veloces
flechas, las armas que el fiel Acates le llevaba,
y abate los primeros a los que van delante con la cabeza erguida.
190de cuernos como árboles, después a la tropa y alborota
a toda la manada acosándolos con sus disparos en el espeso bosque;