La Eneida [vers. verso]
La Eneida [vers. verso] Así dice entre lágrimas, y suelta riendas a la flota
y al fin se aproxima a las playas eubeas de Cumas.
Vuelven las proas al mar; con tenaz diente entonces
sujetaba el áncora las naves y las curvas popas
5cubren la ribera. El grupo de muchachos salta impaciente
a la playa de Hesperia; unos buscan las semillas del fuego
que se ocultan en las venas del sílex, otros se dirigen a los bosques,
tupida morada de las fieras, y señalan los ríos que van encontrando.
El piadoso Eneas por su parte la roca busca que preside
10el alto Apolo y el apartado retiro de la horrenda Sibila,
la enorme gruta, a quien la mente grande y el corazón
inspira el vate Delio y descubre el futuro.
Ya entran en los bosques de Trivia y en los techos de oro.
Dédalo, según es fama, huyendo del reino de Minos
15osó lanzarse al cielo con plumas veloces
