La Eneida
La Eneida Y es que no podía ser de otra forma: la proscripción y el subsiguiente asesinato de Cicerón por orden directa de los triúnviros constituían todo un síntoma de que ni los más hábiles podían quedar al margen de los terribles acontecimientos.
Octaviano tenía que instalar a 100.000 soldados que debían ser licenciados urgentemente, en evitación de males mayores.
Toda Italia se vio afectada por las confiscaciones de tierras: la propia Campania donde vivía Virgilio, y también los campos de Cremona, su tierra natal (Mantua uae miserae nimium uicina Cremonae).
Sus propias posesiones fueron confiscadas y hasta su padre debió instalarse en la finca de Nápoles.
Puesto que sus amigos (Asinio Polión, Cornelio Galo y Alfeno Varo) pertenecían al círculo de los triúnviros, quiere la tradición que Virgilio habría logrado de Octaviano la devolución de su propiedad: no son, sin embargo, definitivos los datos que avalar pueden una afirmación como ésta.
Asinio Polión fue precisamente quien animó a Virgilio a que compusiera unos poemas según los Idilios de Teócrito, al modo que ya había intentado M.Valerio Mesala.