La Eneida
La Eneida Se consume Dido infeliz yvaga enloquecida
por toda la ciudad como la cierva tras el disparo
que, incauta, el pastor persiguiéndola alcanzó con sus flechas
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en los bosques de Creta y le dejó el hierro volador
sin saberlo: aquélla recorre en su huida bosques y quebradas
dicteos; sigue la flecha mortal clavada a su costado.
Ahora lleva consigo a Eneas por las murallas
y le muestra las riquezas sidonias y una ciudad dispuesta,
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comienza a hablar y se detiene de repente en la conversación.
Ahora, al caer el día, busca de nuevo el banquete,
y con insistencia reclama de nuevo escuchar, enloquecida,
las fatigas de Ilión y de la boca del narrador se cuelga de nuevo.
Después, cuando se van y la luna oscura oculta a su vez