La Eneida
La Eneida Mientras Turno se aprovecha de su ausencia, el caudillo troyano es curado milagrosamente con unas hierbas que le envía su madre.
Busca luego a Turno, pero Yuturna, transformada en el auriga Metisco, lo mantiene alejado del combate; decide entonces Eneas iniciar el asalto final a la ciudad.
Ante tan delicada situación se ahorca la reina Amata, y la espantosa noticia lanza a Turno al duelo decisivo, tras descubrir el ardid inútil de su hermana.
Muere Turno a manos de Eneas.
Es la Eneida una "recreación literaria de la poesía épica" (García Calvo) que venía de Hornero, y aun de antes de Homero.
Virgilio disponía, pues, del molde adecuado a sus intenciones, tal como se lo suministraban los poemas del griego, así como la épica helenística de Apolonio de Rodas, y su trabajo inicial -quizá esos primeros años de inexplicada parálisis- consistió en reunir los materiales que le permitieran urdir el relato que ya empezaba a ver con claridad.
Hacía tiempo que Virgilio había asociado el nombre de Eneas con la casa de César, la gens Iulia, y ese héroe es mencionado por Poseidón en el canto XX de la Ilíada como el futuro rey de los troyanos.