La Eneida
La Eneida 225
al que busca y apremia empeñándose con todas sus fuerzas.
Y entonces redobla el clamor y todos al segundo
animan con sus gritos, y resuena con el fragor el éter.
Unos temen perder una gloria ya propia y un premio
ya ganado, y cambian su vida por la victoria;
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a otros el éxito les alienta: pueden porque creen que pueden.
Y tal vez habrían conquistado los premios con rostros empatados,
si tendiendo al ponto ambas palmas Cloanto
no hubiera vertido sus oraciones e invocado con votos a los dioses:
"Dioses que poder tenéis sobre el mar cuyas aguas recorro,