La Eneida
La Eneida contento, por salvar su nave y traer a sus compañeros.
A él le entrega una esclava experta en los trabajos de Minerva,
de estirpe cretense, Fóleo, con dos gemelos bajo su pecho.
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Cumplida esta carrera, el piadoso Eneas se dirige
a un prado herboso que por todo ceñÃan las selvas
de curvos collados, y era como un anfiteatro
en medio del valle; allà se encaminó el héroe con muchos
millares y en alto se sentó de la reunión en el centro.
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Entonces, los que quieran competir en rápida carrera,
los ánimos estimula con regalos y fija los premios.
De todas partes acuden los teucros y con ellos los sicanos,
Niso y EurÃalo los primeros,
EurÃalo señalado por su belleza y en la flor de la edad,