La Eneida
La Eneida y no en vano Hécate puso a tu cuidado los bosques del Averno),
si es que pudo Orfeo conjurar a los Manes de su esposa
valiéndose de la cítara tracia y las canoras cuerdas,
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si Pólux rescató a su hermano con otra muerte
yvayvuelve tantas veces por ese camino. ¿Y Teseo? ¿Y qué voy
a decir del gran Alcides? También mi estirpe viene de Jove supremo."
Con tales palabras rezaba y abrazaba los altares,
cuando esto comenzó a decir la vidente: "Nacido de la sangre
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de los dioses, troyano Anquisíada, fácil es la bajada al Averno:
de noche y de día está abierta la puerta del negro Dite;
pero dar marcha atrás y escapar a las auras del cielo,