La Eneida
La Eneida Se abre la mansión del todopoderoso Olimpo entretanto
y llama a asamblea el padre de los dioses y rey de los hombres
en la sede sidérica de donde en lo alto todas las tierras
y el campo de los Dardánidas contempla y los pueblos latinos.
Toman asiento en las salas de dos puertas, comienza él mismo:
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"Poderosos habitantes del cielo, ¿por qué así han cambiado
vuestras opiniones y tanto porfiáis con ánimo inicuo?
Había yo decidido que Italia no hiciera la guerra a los teucros,
¿a qué esta discordia contra mis órdenes? ¿A unos y otros
qué miedo ha llevado a empuñar las armas y provocar la guerra?
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Vendrá el momento justo (no lo adelantéis) para el combate,
cuando la fiera Cartago al alcázar romano un día
