La Eneida
La Eneida Lo lleva el inmenso Tritón que espanta a las olas azules
con su caracola; al nadar aparece como hombre
210
su híspida figura hasta el costado, en pez acaba el vientre
y murmura el agua espumante bajo el pecho del monstruo.
Tantos escogidos capitanes iban en treinta naves
en ayuda de Troya y cortaban con el bronce los campos de sal.
Y ya el día había dejado el cielo y la madre Febe
215
recorría el centro del Olimpo con noctámbulo carro.
Eneas (pues no da el cuidado reposo a sus miembros),
sentado, gobierna el timón y dirige las velas.
Y he aquí que, a mitad de camino, le sale al encuentro
el coro de sus compañeras las Ninfas, a quienes había ordenado
220
la madre Cibeles ser diosas del mar y de naves