Micromegas

Micromegas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una vez que Su Excelencia se hubo acostado y el secretario se acercara a su rostro, dijo Micromegas: «Hay que admitir que la naturaleza es muy variada. —Sí, dijo el saturnino, la naturaleza es como un vergel cuyas flores… —¡Oh!, dijo el otro, dejad vuestro vergel. —Es, replicó el secretario, como una reunión de rubias y morenas cuyos tocados… —¿Y qué me importan vuestras morenas?, dijo el otro. —Es, pues, como una galería de pintura cuyos rasgos… —¡No y no!, dijo el viajero, la naturaleza es como la naturaleza. ¿A qué buscarle símiles? —Para complaceros, respondió el secretario. —No quiero que me complazcan, replicó el viajero, quiero que me instruyan. Comenzad por decirme cuántos sentidos tienen los hombres de vuestro planeta. —Tenemos setenta y dos, dijo el académico, y nos quejamos a diario de los pocos que son. Nuestra imaginación supera nuestras necesidades; encontramos que con nuestros setenta y dos sentidos, nuestro anillo y nuestras cinco lunas estamos demasiado limitados. Y, no obstante, nuestra curiosidad y el número bastante elevado de pasiones que se desprenden de nuestros setenta y dos sentidos, tenemos tiempo para aburrirnos.—No me sorprende, dijo Micromegas, pues en nuestro globo tenemos casi mil sentidos y todavía nos queda no sé qué vago deseo, no sé qué inquietud que nos avisa sin cesar de la poca cosa que somos y de que existen seres mucho más perfectos. He viajado un poco, he visto mortales por debajo de nosotros, los he visto que nos son superiores, pero no he visto a nadie que tenga más deseos que necesidades reales y más necesidades que satisfacciones. Tal vez llegue un día al país en el que no falte nada, pero hasta la fecha nadie me ha dado noticias ciertas de ese país.» El saturnino y el sirio se agotaron entonces en conjeturas; pero tras muchos razonamientos, muy ingeniosos y muy falsos, no tuvieron más remedio que volver a los hechos. «¿Cuánto tiempo vivís?, preguntó el sirio. —¡Ay, muy poco!, replicó el de Saturno. —Lo mismo nos pasa a nosotros, dijo el sirio, siempre nos lamentamos de lo poco que vivimos. Debe ser una ley universal de la naturaleza. —Por desgracia sólo vivimos quinientas grandes revoluciones del sol, dijo el saturnino. (Lo que equivale a quince mil años, poco más o menos, contando a nuestro modo.) Podréis apreciar que es casi morir al nacer. Nuestra existencia es un punto, nuestra duración un instante, nuestro globo un átomo. Apenas ha comenzado uno a instruirse un poco y llega la muerte antes de que se adquiera experiencia. Por mi parte no me atrevo a forjar proyectos; me siento como una gota de agua en un inmenso océano. Me avergüenzo, sobre todo ante vos, de la figura ridícula que represento en este mundo.»


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker