El circulo carmesi
El circulo carmesi Froyant se jactaba de no fiarse de nadie de modo absoluto y, aunque confiaba en el abogado hasta cierto punto, sólo sus conocidas relaciones con personas de dudosa reputación ya habrían bastado para advertirlo de depositar una confianza sin reservas en su agente.
Habían pasado dos noches desde el atentado contra el inspector Parr cuando el pequeño abogado visitó a su cliente, que se hallaba en un estado de gran excitación. Había dado con la pista de uno de los billetes con serie nueva que Brabazon había entregado al Círculo Carmesí.
—Ahora estamos tras una buena pista, señor Froyant, y, si continuamos en esa dirección, no cabe duda de que encontraremos al cambista original.
Sin embargo, en ese punto el señor Froyant se mostró firme. No podía, ni quería, dejar por completo el asunto en manos de aquel hombre. Quizás la firma especializada Heggitt lo hubiera llevado hasta aquí, pero continuaría la búsqueda por medio de otra agencia. De esta forma, o con unas cuantas palabras más, se lo hizo saber al abogado.