El circulo carmesi
El circulo carmesi —Ahora escúcheme, Thalia —dijo entre dientes—. La amo y quiero casarme con usted. No se lo habÃa dicho antes, pero usted ya lo habÃa supuesto. No voy a permitir que salga de mi vida, ¿lo entiende? No creo que sea usted ninguna ladrona y…
Ella se desasió de su brazo suavemente.
—Señor Beardmore —dijo ella en voz baja—, se está usted poniendo quijotesco[30] y estúpido. Me acaba de decir lo que no me permitirá y yo no voy a permitirle que arruine su vida por haberse encaprichado de una ladrona convicta. Usted no sabe nada de mÃ, excepto que soy una chica aparentemente atractiva a quien usted conoció por accidente en el campo, y es mi deber ser su madre y su tÃa solterona —apareció un atisbo de burla en sus ojos, cuando cogió la mano que él le ofrecÃa—. Algún dÃa quizás volvamos a encontrarnos, y para entonces el encanto de su amor se habrá desvanecido. Adiós.
Ella desapareció en el pasillo donde se vendÃan los billetes antes de que él pudiera recuperar la voz.