El hombre siniestro
El hombre siniestro —Seguramente te habrás traicionado sin darte cuenta.
—Pues te digo que no. Él lo sabÃa ya. Deben de haber estado vigilando mi casa, porque me dijo la hora exacta en que tú te habÃas marchado de aquÃ. Lo cual me recuerda que esta noche he tenido ladrones en casa, cuando estaba en el teatro.
—¿Ladrones? —repitió él muy intrigado ahora.
—SÃ.
—¿Y te han robado algo?
—No, nada. Es curioso, ¿verdad? El ladrón ha abierto mi caja de las joyas, pero no se ha llevado nada. Y ha registrado también mi escritorio, lo he notado por ciertos detalles. El portero dice que le parece haber oÃdo algunos ruidos.
Hubo un silencio. Hallam se dijo que quizá era ésta la razón de haber encontrado a Feng Ho merodeando cerca de la casa de su mujer. Quizá les espiaba a Louise y a él mismo.
—¿Has informado a la policÃa? —preguntó al fin.
—No, no vale la pena. Pero dime, ¿cuándo va a venir esa chica?
—Ya te avisaré yo —respondió el doctor, y colgó el auricular.