Aprendiendo a quererse a sí mismo
Aprendiendo a quererse a sí mismo La sociedad acepta y promueve la expresión de afecto hacia otros, pero no enseña a amarse a uno mismo, ni a cuidarse psicológicamente. Se reprime la expresión del yo positivo, se disimula la alegría, se minimizan los logros, como si reconocer el propio valor fuera una falta de ética o mal gusto. El resultado es la autonegación sistemática, un desprecio solapado de las propias virtudes que deriva en ansiedad, inseguridad y depresión.
Es legítimo elogiarse, consentirse, valorarse. No se trata de una indulgencia vanidosa, sino de una actitud consciente de respeto hacia la propia existencia. Existen placeres necesarios: mimarse, darse gusto, hablar bien de uno mismo, disfrutar del tiempo propio sin culpa. Porque el amor comienza en casa, y negarse afecto personal es como esperar cosechar donde nunca se sembró.
