Aprendiendo a quererse a sà mismo
Aprendiendo a quererse a sà mismo La sensación de no tener control sobre los eventos produce ansiedad, estrés y parálisis. Cuando se cree que todo depende del azar, de los demás o del destino, se pierde la capacidad de acción. Pero la realidad es otra: sà es posible influir sobre las cosas, aunque no se controle todo. La clave está en cambiar la atribución: dejar de pensar “esto me supera†y comenzar a asumir responsabilidad sobre lo que sà puede hacerse.
La autosuficiencia se fortalece con pequeños actos de valentÃa cotidiana: tomar decisiones propias, asumir riesgos, equivocarse sin miedo, buscar soluciones. No se trata de volverse invulnerable, sino de dejar de depender del salvavidas ajeno. La confianza se entrena. Cada desafÃo enfrentado es una prueba superada, cada obstáculo vencido, una piedra menos en el camino. Quien se sabe capaz de actuar, se vuelve libre. Nadie puede dar esa libertad: se conquista.
Disfrutar no es un lujo, es una necesidad vital. El placer bien vivido, sin culpas ni restricciones absurdas, es un alimento emocional que nutre la autoestima, el bienestar y la salud mental. Sin embargo, muchos viven como si el disfrute fuera pecado, como si el derecho a sentirse bien tuviera que ser ganado con sacrificios previos. Se planifica cada detalle del trabajo, los compromisos, las obligaciones... pero el placer se deja al azar, a lo que “sobra†del tiempo.
