Enamórate de ti
Enamórate de ti Muchas personas, al no tener una autoestima fuerte, buscan fuera el valor que no se reconocen dentro. Hacen del amor de la pareja una muleta emocional, un refugio que, lejos de sanar, refuerza la herida. Necesitan sentirse amadas para sentir que valen. Esa necesidad extrema da lugar a vínculos desequilibrados, donde uno da todo y el otro lo recibe sin medida, o incluso lo manipula.
El problema aparece cuando se confunde amor con necesidad, deseo con ansiedad, entrega con pérdida del yo. Se toleran humillaciones, se justifican agresiones, se aceptan desprecios, todo por no enfrentar el terror a estar solo. Se desarrolla una especie de adicción afectiva: el otro se convierte en droga emocional, y la idea de su ausencia provoca angustia, vacío, pánico.
La clave está en entender que el amor sano sólo es posible cuando ambos conservan su identidad. Una persona que se quiere a sí misma no se derrumba ante la distancia ni se anula para evitar conflictos. Sabe poner límites, sabe decir no, sabe retirarse cuando lo que recibe daña más de lo que nutre. Y también sabe quedarse con libertad, no por necesidad desesperada, sino por elección.