Enamórate de ti
Enamórate de ti Vivir según el propio valor no es un destino: es una práctica diaria. Es preguntarse, una y otra vez: ¿esto me representa? ¿Esto me honra? ¿Esto me acerca a quien quiero ser? Y tener la fuerza de responder con acciones.
Porque al final, quien se mantiene leal a sí mismo, aunque tiemble, aunque dude, aunque caiga, vive con una paz que no se puede comprar: la de saberse entero. La de saber que, ante todo, ha sido fiel a su propia historia.