Enamórate de ti
Enamórate de ti La autoimagen no es sólo lo que se ve en el espejo, sino lo que se cree ver, lo que se interpreta, lo que se siente al observar el propio cuerpo. En muchas personas, esta imagen está marcada por una insatisfacción constante, por comparaciones injustas, por una lupa que agranda defectos mínimos hasta convertirlos en monstruos interiores. Desde temprana edad, la sociedad impone cánones de belleza que excluyen a quienes no se ajustan, y esas voces externas terminan convirtiéndose en juicios internos.
La autoimagen distorsionada puede instalarse con una fuerza irracional, incluso cuando la realidad demuestra lo contrario. Se puede ser considerado atractivo por otros y aun así sentirse inadecuado. El problema no está en el cuerpo, sino en la creencia. Como una paciente que, a pesar de ser admirada por muchos, insistía en que la gente tenía mal gusto porque no coincidía con su percepción. Su mente había cristalizado una idea falsa de sí misma, y la defendía con obstinación.
