Tus zonas erróneas
Tus zonas erróneas Vivir plenamente requiere estar en movimiento. No siempre hacia adelante, no siempre con éxito, pero siempre en acción. Porque la vida no espera. Lo que no se hace hoy, se pierde. Y nada pesa más que lo que nunca se intentó.
Erradicar la postergación es un acto de poder personal. Es afirmar que se tiene el derecho de actuar, de decidir, de cambiar. Es dejar de negociar con el miedo. Es vivir sin la carga de lo pendiente. Es, en definitiva, elegir el presente como único escenario posible para crear la vida que se desea.
La estabilidad emocional no se encuentra fuera. No depende del clima, del dinero, de las personas cercanas ni de las circunstancias. Depende de cómo se elige pensar, interpretar y responder ante lo que ocurre. La madurez emocional se alcanza cuando se deja de atribuir a factores externos la responsabilidad de lo que se siente. Y se comprende que cada emoción nace del pensamiento propio, no del mundo que nos rodea.
