La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo Se ha señalado al "racionalismo económico" — especialmente Sombart en manifestaciones con frecuencia felices y efectivas — como la motivación básica de la economÃa moderna. Indudablemente con acierto, si por ello se entiende esa expansión de la productividad laboral a través de la articulación del proceso productivo bajo puntos de vista cientÃficos que ha eliminado su dependencia de las barreras naturales "orgánicas" de la persona humana. Este proceso de racionalización en el terreno de la técnica y la economÃa condiciona también, y sin duda alguna, una parte importante de los "ideales de vida" de la moderna sociedad burguesa. El trabajo al servicio de la configuración racional de la provisión material de bienes siempre ha sido una imagen aceptada por los representantes del "espÃritu capitalista", incluso como una directriz orientadora de su actividad cotidiana. Basta con leer la descripción que hace, por ejemplo Franklin, de sus esfuerzos al servicio del mejoramiento comunal de Filadelfia para darse cuenta de lo obvia que resulta esta evidente verdad. Y la alegrÃa, y el orgullo, de haberle "dado trabajo" a innumerables personas; el haber participado del "florecimiento" económico de la ciudad natal — en el sentido popular y contable que el capitalismo le otorga a esa palabra — todo esto, por supuesto, pertenece a esa especÃfica e indudablemente "idealista"