La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo Por último, mencionemos también el aspecto antropológico de los problemas. Si en Occidente, y sólo allí, hallamos en forma constante determinadas clases de racionalizaciones, incluso en áreas de actividad (aparentemente) independientes, naturalmente es tentador presumir que esto ha sucedido sobre la base de cualidades hereditarias que han brindado el sustrato decisivo. El autor reconoce que, en forma personal y subjetiva, está inclinado a darle un alto valor a la importancia de las cualidades biológicas heredadas. Sin embargo, a pesar de los importantes logros del trabajo antropológico, todavía no veo en la actualidad ningún camino, ni para aprehender con exactitud y de algún modo la medida y – sobre todo – la clase y los puntos de incidencia del aporte antropológico a los desarrollos aquí investigados, ni tampoco para indicarlos a modo de hipótesis. Por de pronto tendrá que ser precisamente objetivo del trabajo sociológico e histórico el descubrir todas las influencias y cadenas causales que pueden ser explicadas satisfactoriamente mediante reacciones ante el destino y el medioambiente. Recién entonces – y cuando la genología, la neurología y la psicología comparativas hayan superado sus actuales e individualmente promisorios comienzos – se podrá quizás esperar a tener resultados satisfactorios para dicho problema. {[5]} Por el momento me parece que no disponemos de las condiciones previas para ello y la referencia a “valores hereditarios” implicaría una renuncia al grado de conocimiento actualmente posible y un desplazamiento del problema hacia factores (todavía) desconocidos.