La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo Es que los ejemplos citados, aún siendo pocos, coinciden en indicar lo mismo: el “espíritu de trabajo” – o de “progreso”, o como quiera llamárselo – cuya promoción suele adscribirse al protestantismo, es algo que no debe ser entendido ni como “mundanalidad” ni en algún otro sentido típico del “iluminismo”, tal como hoy suele hacerse. El antiguo protestantismo de Lutero, Calvino, Knox o Voët, tuvo bastante poco que ver con lo que hoy se entiende por “progreso”. Este protestantismo original mantuvo una actitud directamente adversa a aspectos enteros de la vida moderna que hasta el más extremista de los confesionales no quisiera perder. De modo que, si en absoluto queremos hallar una relación íntima entre el espíritu del protestantismo original y la moderna cultura capitalista, entonces, para bien o para mal, no debemos tratar de buscarla en esa (supuesta) “anti-mundanalidad” más o menos materialista o al menos anti-ascética, sino más bien en sus rasgos estrictamente religiosos. Montesquieu (El Espíritu de las Leyes, Libro XX, Cap. 7) dice de los ingleses que “se han destacado de entre todos los demás pueblos de la tierra en tres cosas importantes: la devoción, el comercio y la libertad.” Esta superioridad de los ingleses en el ámbito económico y su aptitud para establecer instituciones políticas liberales – siendo que esto último constituye una cuestión aparte – ¿tendrá relación con esa destacada devoción que Montesquieu les reconoce?