La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo La honradez del carácter de BenjamÃn Franklin, tal como se refleja en su — de cualquier modo extrañamente sincera — autobiografÃa, asà como en el hecho que atribuye su descubrimiento de la “utilidad†de la virtud a una revelación divina – como si Dios hubiese querido inclinarlo hacia la virtud de esa forma – todo ello revela que, a pesar de lo que pueda pensarse, aquà hay algo más que una mixtura de máximas puramente egocéntricas. En forma principal el summum bonum de esta “ética†estriba en la obtención de dinero y cada vez más dinero pero, simultáneamente, evitando de la forma más estricta cualquier goce inmoderado. Esta concepción se halla tan desprovista de consideraciones eudemonistas y hasta hedonistas, está pensada tan puramente como un fin en si mismo, que — frente a la "felicidad" o la "utilidad" del individuo aislado — aparece como algo completamente trascendente e incluso hasta irracional. {[37]} De este modo la ganancia se convierte en el fin de la vida humana y deja de ser un medio para la satisfacción de necesidades vitales.