La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo Con frecuencia el afán de lucro consciente y desconsiderado se mantuvo firme al lado de un simultáneo y estricto respeto por la tradición. Con el resquebrajamiento de la tradición y con la más o menos extensiva invasión de la libre empresa en hasta el interior de los grupos sociales, lo que mayormente sucedió no fue una aceptación ética ni una moralización de las nuevas prácticas. Por lo común se las toleró de hecho, tratándolas ya sea como éticamente indiferentes, o bien como algo poco feliz pero desgraciadamente inevitable. Ésta fue no sólo la posición habitual adoptada por todas las doctrinas éticas sino — lo que es esencialmente más importante — también fue la postura sobre la que se basó el comportamiento del hombre promedio de la época precapitalista; entendiendo el término "precapitalista" en el sentido de que la utilización del capital en forma racionalmente empresaria y la organización racionalmente capitalista del trabajo todavÃa no se habÃan convertido en las fuerzas predominantemente orientadoras de la actividad económica. La adaptación de las personas a las precondiciones necesarias para una economÃa burguesa y capitalista ordenada chocó en todas partes precisamente contra este comportamiento que constituyó uno de los impedimentos internos más fuertes.