El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo »Luego mi bota estaba en la boca de uno de ellos, y en un instante él y yo éramos un montón con la lona que caía aleteando encima de nosotros. Me imagino que le machaqué el cerebro con el pie. No esperaba otra cosa de los demás sino que me rompieran a mí la crisma, pero los pobres infieles no habían oído hablar nunca de Baldwin y huyeron sin que nadie les pudiera contener.
»Forcejeando, salí de la maraña del Chin muerto y de la lona, y miré a mi alrededor. A unos diez pasos yacía la cabeza del cipayo mirando fijamente a la luz de la luna. Entonces vi el agua y fui a beber. No había ni un ruido en el mundo salvo por las pisadas de los Chins que huían, un débil grito desde arriba y el gluglú del agua. Tan pronto como hube bebido todo lo que me cabía me puse en marcha río abajo.
»Eso prácticamente termina la explicación de la historia del hombre que volaba. No encontré un alma en las ocho millas de camino. Llegué al campamento de Walter a las diez, y el tonto de nacimiento del centinela tuvo la cara de dispararme cuando aparecí saliendo de la oscuridad a la carrera. Tan pronto como logré meter en el duro cráneo de Winter mi historia, unos cincuenta hombres se pusieron en camino valle arriba para ahuyentar a los Chin y bajar a nuestros hombres. En cuanto a mí, tenía demasiada sed como para provocarla yéndome con ellos.