El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo »A los veintiún años —prosiguió— tenÃa mil libras y pensé que esa cantidad completada con algunas clases serÃa suficiente para mantener mis investigaciones. Pasé un año o dos estudiando, principalmente en BerlÃn, y luego continué por mi cuenta. El problema estaba en el secreto. Ya sabe, si alguna vez hubiera dado a conocer lo que estaba haciendo, mi creencia en la viabilidad de la idea podrÃa haber espoleado a otros hombres, y no me considero un genio de tanta categorÃa como para estar seguro de llegar el primero en caso de una carrera por el descubrimiento. Y ya sabe lo importante que era, si de verdad querÃa amasar una gran cantidad de dinero, que la gente no supiera que se trataba de un proceso artificial y capaz de producir diamantes por toneladas. Asà que tuve que trabajar completamente solo. Al principio tenÃa un pequeño laboratorio, pero cuando empecé a quedarme sin recursos tuve que realizar mis experimentos en una miserable habitación sin amueblar en Kentish Town, donde terminé durmiendo en un colchón de paja sobre el suelo entre todos mis aparatos. El dinero se evaporó sin más. Yo me lo escatimaba todo excepto los instrumentos cientÃficos. Intenté mantener la situación con algunas clases, pero no soy un profesor muy bueno, no tengo diploma universitario, ni muchos conocimientos excepto en quÃmica, y me encontré con que tenÃa que dedicar mucho trabajo y mucho tiempo a cambio de muy poco dinero. Pero conseguà acercarme cada vez más a la solución. Hace tres años que resolvà el problema de la composición del fundente, y me aproximé mucho al de la presión poniendo este fundente mÃo y cierta mezcla de carbón dentro de un cañón completamente cerrado, lo llené de agua, lo sellé bien y lo calenté.